La robótica


Decir que la robótica es un tema del futuro es una prueba fehaciente de miopía. Los robots están entrado por nuestras puertas, ventanas, cerraduras, y es inevitable que así sea. Desde lavarropas hasta los vehículos espaciales utilizan tecnologías muy vinculadas con la disciplina. Seguramente, comenzaron con investigaciones que en ese momento parecían desconectadas de la realidad (vieja excusa que utilizamos para aquellos que entran en nuestros laboratorios y nos preguntan ¿y eso que hace para qué sirve?). Es por eso que después de algunos años de investigación sobre este tema, y luego de escribir algunos artículos inentendibles, tuvimos ganas de abrir el juego. 

Mi relación con la robótica comenzó desde el ámbito educativo como un recurso concreto y tangible para enseñarles programación a jóvenes entre 13 y 17 años. En mi experiencia como docente de programación había llegado a una conclusión terrible: cuando enseñamos a programar, dentro del aula tenemos dos grupos de alumnos. Los que entienden todo sin que se les explique demasiado porque tienen una suerte de gen del programador y, con sólo recibir un par de ideas y algunos apuntes, al cabo de un mes regresaban con un sistema de control de centrales termonucleares. Y el otro conjunto de alumnos, más abultado, que a pesar de todos los recursos, inventos y triquiñuelas didácticas, no lograban superar el "HOLA MUNDO". Por lo tanto, mi tarea como docente era inútil en los dos casos: el primer grupo, porque no me necesitaban, y en el segundo, porque no les podía aportar cosas nuevas. En ese momento comencé a buscar algún mecanismo para que nadie se diera cuenta de esto y, a continuación, un recurso que permitiera mejorar la enseña de programación. Allí me crucé con los robots y con los entornos de objetos. Con el primer tema me casé y con el segundo tengo una relación de amante que espero oficializar en otro momento.

La robótica me ha dado inmensas satisfacciones, me ha permitido viajar a lugares que nunca creí que iba a conocer y ha pagado alguna que otra comida mía y de mi familia. Pero ante todo, me ha brindado la posibilidad de sorprenderme día tras día. Siempre hay algo nuevo, siempre hay otro desafió. Espero que en esta serie de artículos sirva como un punto de partida sencillo para viajar a obras mucho más completas que nos regalarán experiencias maravillosas.
  

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